domingo, 1 de febrero de 2009

"Pienso, luego existo"

Hemos dedicado un tiempo a ver la película Matrix, donde hay una lucha entre dos mundos: el mundo real y un mundo dirigido por máquinas. A partir de ella emana la pregunta ¿qué es real? ¿Podemos estar seguros de que todo lo que vemos, y creemos que es la realidad, lo es?

Podemos encontrar una respuesta en Descartes y su famosa frase "Pienso, luego existo". Es decir, cometes un error si aseguras que ese árbol que ves a través de la ventana es real; sin embargo, no lo cometes si aseguras que crees que ese árbol es real.
Lo que, por tanto, te da la certeza de que estás aquí, vivo, es que tu mente está en funcionamiento.

Si acudimos a Berkeley, encontraremos una respuesta distinta. Él, partiendo de ideas empiristas, dedujo la no-existencia de la realidad material.
Para Berkeley, sólo se puede afirmar con seguridad la existencia de contenidos mentales (o contenidos de conciencia), percepciones o ideas y, por tanto, la existencia de sujetos espirituales (mentes) que los poseen.
Respecto de los cabos sueltos que podamos encontrar entre sus conclusiones, la respuesta que da Berkeley es Dios. Lo considera la causa de nuestras ideas y el responsable de su orden y su regularidad.

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