domingo, 17 de mayo de 2009

La filosofía de ORTEGA Y GASSET

ORTEGA Y GASSET

José Ortega y Gasset es uno de los filósofos españoles más importantes del siglo XX. Su vida, como la de todos los intelectuales de la generación del 98, está marcada por los acontecimientos que vive España, sumida en una etapa de decadencia y pesimismo.

Su formación filosófica tiene dos fuentes claramente identificadas y a las que él mismo hace referencia en varios pasajes de su obra: la filosofía griega y la filosofía europea continental, con mención especial de la filosofía alemana neokantiana, asimilada en su estancia en Alemania (Marburgo). Pretendía introducir esta filosofía en España, porque cree que todos los países europeos tienen un fundamento común y la cultura española necesita revitalizarse y equipararse al resto de las naciones europeas.

La primera filosofía. El Objetivismo

Los primeros pasos de Ortega en la filosofía están dominados precisamente por esta preocupación, lo que le llevará a un planteamiento "objetivista" de su pensamiento. Tras la contrastación del desfase de la vida intelectual y científica española con respecto a la europea los intelectuales españoles adoptan dos actitudes contrapuestas: el desdén o la admiración, la vuelta a las raíces de lo "español" o la búsqueda en Europa de las claves de la regeneración española. Ortega pertenece a este segundo grupo; y su análisis le conduce a ver el desfase de España en la ausencia de método, de sistema, de rigor científico en su pensamiento. El español, sumido en el individualismo y la subjetividad, pierde la noción del mundo, de lo real, y se refugia en sus ensoñaciones fantásticas y literarias. La ciencia, el rigor y el método se le escapan. Es necesario sacarle de esa pesadilla mediante la exigencia de objetividad. Esta primera fase durará hasta 1914 fecha en que, con las "Meditaciones del Quijote" se abre la fase perspectivista de su pensamiento, en la que comienza a desarrollar los principales elementos de su filosofía de madurez que, paradójicamente, se opondrá a este objetivismo, oposición que se continuará en su fase racio-vitalista.
Ahora bien, para Ortega es necesario que la teoría sea la expresión de un pensamiento sistemático, un pensamiento en el que todos los elementos se encuentren en su lugar, desde el que se ven dotados de un pleno significado. De ahí la insistencia de Ortega a lo largo de este período en la necesidad de un pensamiento sistemático y en la identificación de la teoría filosófica con el sistema filosófico o, cuando menos, con la voluntad de construir un sistema.

El raciovitalismo de Ortega es fruto de la síntesis equilibrada entre cultura y espontaneidad, entre razón y vida. Esta doctrina reivindica la experiencia vital e histórica del individuo frente a la abstracción e impersonalidad de la cultura.

La razón pertenece a la vida y el hombre no tiene que elegir entre ambas. La razón como filosofía dogmática cree que la verdad es única y no tiene en cuenta los factores circunstanciales de la vida de los individuos, por otra parte, la filosofía relativista sólo tiene en cuenta los aspectos irracionales como lo real de la vida. Ortega resuelve este conflicto filosófico con su idea de que la realidad no es sólo objetiva, ni totalmente subjetiva, sino una síntesis de objetividad y subjetividad.

Este giro se producirá en Ortega en lo que él considera su primera obra "formal": Meditaciones del Quijote, a partir del descubrimiento de la circunstancialidad. Ortega se niega a considerar separadamente el yo de su entorno. Esta síntesis entre objetividad y subjetividad se resume como la perspectiva que un sujeto tiene de las cosas que le rodean. Cada individuo contempla la realidad desde su propio punto de vista, porque como persona finita que es sólo puede conocer lo que le rodea y vivir en un lugar y un momento concretos. El punto de vista de cada uno es único, es la realidad para ese sujeto. Eso no significa que la realidad sea subjetiva, sino que para cada sujeto de adapta a su perspectiva. La realidad sería la suma de todos los puntos de vista y esa realidad sólo puede ser contemplada por Dios que es el que puede ver todas las perspectivas, el que tiene la verdad absoluta porque no está sometido a ninguna limitación.

"Yo soy yo y mi circunstancia”

¿Qué nos quiere decir Ortega con esta frase? Todos los comentadores de su obra suelen referirse a ella como el núcleo de su pensamiento, una frase en la que Ortega nos ofrece el descubrimiento de que la vida del hombre está inmersa en un conjunto de elementos que constituyen su "circunstancia".

El circunstancialismo de Ortega no se limita a subrayar el hecho de que además del yo hay que contar con las circunstancias en las que éste se halla inmerso (particulares, históricas, sociales...), sino que supone también la acción del sujeto para dar "sentido" a esas circunstancias.

¿Qué ocurre entonces con la verdad? Ortega se opone a las pretensiones del racionalismo acerca de la existencia de una verdad absoluta, ajena a lo temporal, a lo circunstancial, y afirmará justamente lo contrario: la verdad se da siempre desde las circunstancias en las que el yo se ve inmerso, desde su propia vida. La realidad es siempre captada desde las circunstancias del yo, y la verdad consistirá en saber dar cuenta de esa realidad desde esas circunstancias (que son circunstancias vitales) en las que se halla inmerso el yo. El ejemplo de la sierra del Guadarrama le sirve para ilustrar su posición de un modo muy gráfico: mirada la sierra desde Madrid no es lo mismo que mirada desde Segovia. ¿Cuál es la mirada verdadera, la visión verdadera? No tiene sentido esta pregunta, como si se pretendiera tener una visión "única" de las dos vertientes que no es posible bajo ninguna consideración. Quien mira la sierra desde Madrid tiene una visión tan verdadera de ella como quien la ve desde Segovia, por lo que las dos perspectivas de la sierra son verdaderas. Sin embargo, dice Ortega, las dos miradas, las dos perspectivas, se complementan, siendo cada una de ellas distinta e insustituible. Es precisamente esa complementariedad de las perspectivas lo que aleja la posición perspectivista de Ortega del relativismo y el escepticismo.

RELATIVISMO DE ORTEGA

Ortega pretende alejarse tanto del racionalismo como del relativismo, sin embargo con el perspectivismo, en efecto se aleja del racionalismo, pero se acerca al relativismo. Esto lo hace, por ejemplo, cuando afirma que la realidad tiene infinitas perspectivas, todas ellas igualmente válidas y auténticas.

Dos características que diferencian a Ortega de las de otros relativismos son:
1. La crítica del escepticismo. Para Ortega si existe la verdad, pero los seres humanos sólo podemos conocerla parcialmente y la suma de todas las verdades parciales es la verdad absoluta y completa.
2. La multitud de perspectivas no se limita a multitud de verdades, sino que puede ser integrada en una verdad completa y absoluta.

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