domingo, 22 de marzo de 2009

HOBBES

La teoría política de Hobbes comporta un giro de la perspectiva tradicional: el poder no tiene un origen divino, sino que proviene de la voluntad de los hombres.
Este replanteamiento político es consecuencia de una nueva concepción del hombre. Según Hobbes, los seres humanos son esencialmente iguales, y no han nacido predeterminados para llevar a cabo labores diferentes. Lo cierto es que todos los hombres gozan de parecidas posibilidades, en el sentido de que, en conjunto, todos tienen similares posibilidades de conseguir sus objetivos.
Esta igualdad, unida al natural egoísmo humano hará pensar a Hobbes que la vida sin una autoridad firme y temida sería un auténtico infierno, ya que todos se convertirían en un peligro para todos. La situación que se deriva de esto, junto con el deseo de vivir tranquilamente en paz y con seguridad, impulsará a los hombres a pactar. Este proceso es el siguiente:
- El estado de naturaleza. El hombre viviría en completa libertad e igualdad, por lo que todo el mundo tendría derecho a todo o, mejor dicho, a nada, ya que no habría forma de hacerse respetar. La falta de limitaciones convertiría al hombre en un lobo para el hombre (homo homini lupus), y el estado de naturaleza se transformaría en un estado de guerra constante. Esta situación impediría cualquier progreso humano, a la vez que haría que los hombres buscaran la manera de salir de esta situación de peligro constante.
- El pacto. La razón humana y el deseo de vivir en unas condiciones más propicias impulsaron a los hombres a renunciar a la libertad y a pactar una forma de vida más represiva pero más segura. El miedo a los demás hace que el hombre abandone el estado de naturaleza y se civilice.
- El Estado o Leviatán. Este pacto constituye el origen del Estado. Del contrato surge un soberano que obtiene un poder absoluto e incuestionable. Sólo en el caso de que el monarca sea incapaz de mantener la seguridad, los súbditos tendrán derecho a romper el pacto y derrocarle.
La visión pesimista de Hobbes de la naturaleza humana le lleva a defender y justificar un Estado absolutista capaz de mantener el orden y la seguridad.

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